¿Cómo funcionan los parches?
Adiós a las cremas
Curan, limpian y desintoxican. Los parches son las cataplasmas del siglo XXI. Lo último para encarar el sobrepeso o reducir la celulitis. Para combatir las ojeras, eliminar las manchas faciales, modelar los senos, hidratar la piel, evitar la caída del cabello o acelerar el bronceado.
Los parches son muy cómodos. Se saltan la tradicional y engorrosa aplicación de cremas o ungüentos.
Son el paradigma de la cosmética práctica: se transportan fácilmente, son rápidos de aplicar y ofrecen resultados visibles. Para llevar a cabo su efecto beneficioso emplean unas tiras limpias y sencillas que ejercen su acción en la parte del cuerpo que más nos interesa.
Como un cohete
Estas mascarillas milagrosas se emplearon por primera vez en los viajes espaciales de la NASA. Para evitar los mareos de los astronautas, los investigadores de la agencia norteamericana desarrollaron los primeros parches transdérmicos. Unas tiras que evitaban que sus astronautas tuvieran que tomar pastillas o inyecciones para absorber los medicamentos a través de la piel cuando estaban en una misión espacial.
En los años 70, algunos laboratorios farmacéuticos se apuntaron a esta tecnología para tratar determinadas enfermedades, adicciones o problemas médicos. Son muy populares los parches de estrógenos que mitigan los efectos de la menopausia, los anticonceptivos para evitar el embarazo, los de nicotina para dejar de fumar o los que se emplean para tratar trastornos cardiacos.
Y muy recientemente se han puesto a la venta los primeros parches para tratar el Parkinson.
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